Filosofía aplicada: Por qué Pablo Iglesias tendría que haberle regalado al rey la colección de “Star Wars” y no la de “Juego de Tronos”

El buen cine siempre tiene un tufillo a filosofía. La evidencia es clara si pensamos en las históricas películas de Stanley Kubrick, Francis Ford Coppola o Christopher Nolan; pero sobre todas ellas existe una saga que conforma uno de los mejores manifiestos ideológicos de la gran pantalla: las seis entregas de Star Wars, que transcurren a lo largo de dos ciclos diferentes (las tres películas originarias se rodaron entre 1977 y 1983, y las tres que constituyen la precuela entre 1999 y 2005), suponen la evolución constante de una doctrina propia que abarca desde las teorías de Rousseau hasta las de Kant, pasando por el anarquismo, las ideas liberales y el capitalismo; así como por las ventajas y desventajas de los sistemas parlamentarios, la libertad y la democracia. Sobre el tema hay escrita una publicación muy interesante titulada La ideología de Star Wars, del profesor Luis García Tojar; y varios artículos relacionados con el fenómeno fan, que nunca dio por buenos los últimos filmes.

El noúmeno fan, si acaso Kant hubiese sido un filósofo del siglo XXI aficionado al cine, sería «aquello que no puede ser reconocido por medio de la intuición sensible» del espectador; y en Star Wars esas eran las habilidades sociológicas de George Lucas, que creó de la nada un complejo imperio galáctico tan ordenado como las Ficciones de Borges. Sigue leyendo

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Hemingway, amigo

(Texto original publicado en Highway)

Ya nos pedía perdón Bradley Cooper en su nombre en El lado bueno de las cosas después de tirar un ejemplar de Adiós a las armas por la ventana; que por qué no podía Ernest Hemingway ser un poco más positivo y darle un final feliz a la historia, decía, pero la verdad es que cuesta imaginarse al duro de Hemingway siendo esencialmente positivo, sobrio e insignificante en alguno de sus relatos. Francis Scott Fitzgerald, del que llegó a ser amigo, decía que nunca había creído demasiado en la felicidad. Tampoco en la tristeza. Y aunque sus personajes, marcados por un claro componente autobiográfico, estuvieran destinados a la soledad, también bebían de aquel ateísmo que acabó conformando el dogma de la Generación Perdida. No creer en la felicidad no era otra cosa que posicionarse frente a ella.

Según un prólogo de El gran Gatsby, la principal diferencia entre los personajes de ambos escritores era que «a los de Hemingway les suele ocurrir lo que a él le hubiera gustado que le pasara, y a los de Scott Fitzgerald, por el contrario, lo que a su creador no le hubiera gustado que sucediera». Sin embargo, los protagonistas de Fiesta -la primera novela de Hemingway- podrían suponer una excepción. Sigue leyendo

Adopta una ciudad

Los años 1973 y 1994 trajeron a Santa de Cruz de Tenerife la Exposición Internacional de Escultura en la Calle (I y II Edición). La iniciativa, impulsada por el Colegio de Arquitectos de Canarias, propició la llegada de más de 36 obras escultóricas a los paseos de la capital; y nombres como Henry Moore, Joan Miró o Jaume Plensa se integraron para siempre en el patrimonio cultural de la isla.

Pese al éxito de la primera edición, algunos problemas administrativos y económicos impidieron la segunda muestra hasta 20 años después. Si llegados a este punto alguien se preguntara -pasados otros 20 años- por las posibilidades de una tercera edición, con mirar los presupuestos municipales y el estado en el que se encuentran la mayoría de las piezas se le quitarían las ganas. Lo que en otra época fue una fiesta ahora es pasto de los vándalos; donde antes se anunciaba “Exposición Internacional”, ahora (y desde 2009) se anuncia un programa llamado “Adopta una escultura”, por medio del cual las empresas privadas pueden apadrinar las obras para restaurarlas y conservarlas. Sigue leyendo