Rodrigo Rato no escuchó a Pepito Grillo

En 1993, el Partido Popular se había preparado concienzudamente para ganar las elecciones generales (sin éxito, hay que decir). Después de algunos años a la sombra, su intención era romper con la hegemonía del Gobierno de Felipe González y el Partido Socialista; y, para ello, habían confeccionado, en el seno de Génova, un Manual del candidato en el que recogían una serie de consejos para que el aspirante a presidente, José María Aznar, lograse imponerse -de una vez por todas- a su invencible rival político. Es curioso, porque, tal y como cuenta el periodista Luis Carandell en su libro de anécdotas parlamentarias, “Se abre la sesión”, todo apunta a que el coordinador de ese texto habría sido Rodrigo Rato, por entonces portavoz parlamentario del Grupo Popular y mano derecha de Aznar.

Es evidente que, en 1993, no había nada que nos hiciese sospechar de Rodrigo Rato como delincuente. En esa época todavía mantenía su estatus de brillante promesa y desarrollaba actividades tan curiosas como la edición de un manual de consejos electorales para su partido. No obstante, si atendemos al pasado, quizá podamos vislumbrar un poco mejor su trayectoria (y, especialmente, su reciente desenlace). Sigue leyendo

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