La maldición de tocar a cuatro manos

El futuro está cantado. Y no metafóricamente -que también-, sino al compás de un piano de cola tocado a cuatro manos, con el que ya otros (antes que nosotros) se atrevieron a soñar. Es lo mismo que ocurre con los goles en contra o con los boletos premiados de la Lotería de Navidad: no creemos en ellos, pero de vez en cuando se asoman por encima de la puerta y nos dan una lección. El futuro, como la derrota -o Hacienda-, siempre vuelve. Y, por si acaso quedan dudas, siempre estuvo ahí.

Por ejemplo, cuando el año pasado Alfred y Amaia interpretaron la canción City Of Stars en la tercera gala de Operación Triunfo 2017, el futuro ya se encontraba sobrevolando sus cabezas en círculos, como un ave de rapiña a punto de atacar. No en balde, tocar al alimón aquella pieza sería el punto de partida de su relación amorosa y, ahora que hay rumores de ruptura, también pudo significar una evidencia de que tarde o temprano llegaría el final. Sigue leyendo

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