‘Toy Story 4’: los juguetes en la época de su reproductibilidad técnica

En la última temporada de My Next Guest Needs No Introduction (No necesitan presentación), el periodista norteamericano David Letterman entrevistó al rapero Kanye West y le preguntó, entre otras muchas cosas, por sus recuerdos familiares. Concretamente, Letterman quería saber si el artista seguía teniendo presente el ejemplo de su madre, fallecida en 2007, en el transcurso de su vida cotidiana; y este, además de confirmarlo, aprovechó su respuesta para darle a todo el mundo una lección.

«Ahora mismo sería el momento más feliz de su vida. Con todos los niños corriendo por la casa, y teniendo la oportunidad de comprarles juguetes», comenzó diciendo West. «Recuerdo que mi madre, en su momento, me regaló un oso multicolor. Por aquel entonces, yo estaba muy obsesionado con Takashi Murakami. Coincidió con la grabación de mi tercer álbum, Graduation. Y, cuando me lo compró, me dijo: se parece mucho a lo que hace Murakami, ¿verdad? Pero yo me enfadé y le dije que no lo quería; que no tenía nada que ver. Entonces falleció. Fue un par de semanas después; y lo que hice, inmediatamente, fue poner patas arriba la casa y encontrar ese oso. Y, luego, ponerlo en lo alto de mi colección». Para el que no lo sepa, Murakami es uno de los artistas contemporáneos más importantes del mundo; y, aparte de la emotividad de la anécdota, lo que Kanye trata de enseñarnos es que -a veces- hasta el arte moderno y los juguetes se pueden llegar a confundir. Sigue leyendo

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