La raíz de la actualidad: Día Mundial sin Alcohol (AUDIO)

(Texto original publicado en OnCEULab)

En el mundo del arte, el alcohol y la literatura siempre han estado ligados. Autores de la talla de Charles BaudelaireFrancis Scott FitzgeraldCharles Bukowski o Ernest Hemingway demostraron a lo largo de su vida (y de su obra) que la escritura y la bebida funcionaban mejor si las entendíamos como actividades complementarias. Del mismo modo, nosotros, como sociedad, solemos dedicar poco tiempo a reflexionar acerca de los perjuicios del consumo prolongado de alcohol, y disfrutamos inconscientemente de los placeres y sensaciones que nos deja.

Aprovechando que el pasado 15 de noviembre se celebraba el Día Mundial Sin Alcohol, hemos decidido ahondar en esta relación tan compleja y encontrar los verdaderos motivos por los que la gente se lanza a beber. Para ello, en este primer podcast de “La raíz de la actualidad“, hemos contactado con el periodista y escritor Carlos Mayoral, que en 2016 escribió su primera novela al respecto, Etílico; y con el profesor F. David Rodríguez García, especialista en neurobioquímica del alcoholismo y autor del libro “Alcohol y cerebro”. Con ellos, además de con las experiencias concretas de alguno de los escritores que antes mencionábamos, pretendemos acercarnos a una conducta aprobada socialmente y reprobada por los expertos; pero, sobre todo, responder a la siguiente cuestión: ¿Beber alcohol tiene algún beneficio?

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Rafael Alberti siempre estuvo ahí

(Texto original publicado en Esquire)

Cuando llegas a una edad determinada, escapar de los problemas se vuelve insoportable. Da igual lo pequeños que sean o la fuerza de voluntad que hayas reunido, siempre encontrarán la manera de tocarte las narices. Parece, incluso, que la única solución sea afrontarlos, porque sabes que son duros de roer y a ti se te está cayendo la dentadura; pero, al mismo tiempo, quieres mandarlo todo al infierno y reírte entre silbidos. En realidad, huir de los problemas es el problema más importante de nuestra época. No por la cobardía y la falta de heroísmo que supone, sino por la vergüenza y los conflictos que genera. Al fin y al cabo, las calamidades nunca llegan solas, y evitarlas del todo se está volviendo inabarcable.

El destino no se puede cambiar. Si esquivas un contratiempo ahora, ya se encargará otro de chocar contigo en el futuro. Por ejemplo, si has decidido dejar de beber alcohol para llevar una vida sana, ya se encargarán tus amigos de hacerte lidiar con borrachos durante el resto de la noche. No hay bien que por mal no venga, podríamos decir. Y, si no, deberíamos preguntarle a Rafael Alberti. Sigue leyendo