Una Biblioteca sin letras

¿Pueden imaginársela? Borges, por ejemplo, -y para quien desee tenerlo en cuenta- no lo consiguió. En uno de sus cuentos, “La biblioteca de Babel”, presentaba el universo como un conjunto infinito de libros escritos, a su vez, a partir de infinitas posibilidades combinatorias. Un lugar donde los resultados, por tanto, se mostraban ilimitados: sinsentidos y obras maestras aparecían con la misma frecuencia y las mismas oportunidades, pues bastaba con que un libro fuera posible, para que existiera. No obstante, en ese universo (que otros llaman Biblioteca) no había ningún libro que apareciera en blanco, no habían páginas ni renglones a los que le faltaran letras. El Orden, que procedía de un desorden periódico, era perfecto.

El autor argentino pretendía de este modo hablar alegóricamente de la suerte, del azar que rige el cosmos, la vida; no de bibliotecas tal y como las conocemos y disfrutamos. En este sentido, los archivos literarios (entendidos en todas sus variables) también cumplen un papel de gran importancia en el universo, y su protección -particularmente jurídica- es necesaria y urgente en aquellos de naturaleza pública. Sigue leyendo