Jan Peumans, un político ‘peliculero’ y defensor del ‘procés’ desde el Parlamento de Flandes

Al presidente del Parlamento de FlandesJan Peumans, le hubiera gustado ser director de cine. Así lo declaró en 2010, en una entrevista para el periódico de la Universidad Católica de Lovaina, cuando cumplía poco menos de un año en el cargo, al que accedió el 13 de julio de 2009. Antes había sido jefe adjunto del gabinete del ministro flamenco de Obras Públicas (1988-1991), alcalde de Riemst (1995-2006), líder del consejo provincial de Limburgo (1985-1987 y 1991-2004) y diputado del Parlamento Flamenco por la provincia de Limburgo (desde 2004); pero en su trayectoria nunca se cruzó la posibilidad de hacer películas. Sus padres consideraban que el cine era algo inmoral y por eso acudió a la universidad, donde cursó ciencias políticas y sociales. Allí, sus sueños cambiaron de rumbo, y fue donde nació su ambición política: en vez de director cinematográfico, ahora quería ser ministro. (Artículo completo en EL MUNDO)

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Breve comentario sobre el proceso soberanista catalán (AUDIO)

Tras conocerse la intención de convocar un nuevo referéndum en Cataluña, y tras percibirse la hostilidad diplomática que despierta la comunidad en Europa, es necesario replantearse el grado de estupidez e inconsciencia que supone, para todos, el proceso soberanista catalán.  Sigue leyendo

El artista como Crítico

Si hace dos meses hubiese tenido que recomendar un libro, hubiera sido El crítico como artista de Oscar Wilde. Normalmente uno recomienda en base a sus últimas lecturas, pero aun habiendo leído -y habiendo querido dejar de leer- muchas cosas desde aquel momento, siempre creeré que éste es uno de los ensayos más importantes, en cuanto a calidad profesional y periodística (dependiendo de cómo se entienda esta última), que he tenido en mis manos. No obstante, para lo que quiero contar en este post tendría que modificar el título de la obra y algunos de sus conceptos, pues mi intención es explorar, de una manera específica, el papel del artista como crítico de nuestra sociedad.

Vemos que en España está a la orden del día el rechazo de los premios culturales por parte de sus ganadores. Las últimas ediciones del Premio Nacional de Fotografía, y del Premio Nacional de Música han quedado huérfanas de galardón, y el Ministerio de Cultura (que también es de Educación) demuestra que estos temas son solo una cartera, un compendio de desafortunadas decisiones. Decisiones que muy rara vez afectan a la armonía de un país que prorroga su pelea contra la incultura y la mala educación; pero que ahora mismo se encuentra preocupado por la situación nacionalista en Cataluña. Sigue leyendo