El artista como Crítico

Si hace dos meses hubiese tenido que recomendar un libro, hubiera sido El crítico como artista de Oscar Wilde. Normalmente uno recomienda en base a sus últimas lecturas, pero aun habiendo leído -y habiendo querido dejar de leer- muchas cosas desde aquel momento, siempre creeré que éste es uno de los ensayos más importantes, en cuanto a calidad profesional y periodística (dependiendo de cómo se entienda esta última), que he tenido en mis manos. No obstante, para lo que quiero contar en este post tendría que modificar el título de la obra y algunos de sus conceptos, pues mi intención es explorar, de una manera específica, el papel del artista como crítico de nuestra sociedad.

Vemos que en España está a la orden del día el rechazo de los premios culturales por parte de sus ganadores. Las últimas ediciones del Premio Nacional de Fotografía, y del Premio Nacional de Música han quedado huérfanas de galardón, y el Ministerio de Cultura (que también es de Educación) demuestra que estos temas son solo una cartera, un compendio de desafortunadas decisiones. Decisiones que muy rara vez afectan a la armonía de un país que prorroga su pelea contra la incultura y la mala educación; pero que ahora mismo se encuentra preocupado por la situación nacionalista en Cataluña. Sigue leyendo

Anuncios

Una Biblioteca sin letras

¿Pueden imaginársela? Borges, por ejemplo, -y para quien desee tenerlo en cuenta- no lo consiguió. En uno de sus cuentos, “La biblioteca de Babel”, presentaba el universo como un conjunto infinito de libros escritos, a su vez, a partir de infinitas posibilidades combinatorias. Un lugar donde los resultados, por tanto, se mostraban ilimitados: sinsentidos y obras maestras aparecían con la misma frecuencia y las mismas oportunidades, pues bastaba con que un libro fuera posible, para que existiera. No obstante, en ese universo (que otros llaman Biblioteca) no había ningún libro que apareciera en blanco, no habían páginas ni renglones a los que le faltaran letras. El Orden, que procedía de un desorden periódico, era perfecto.

El autor argentino pretendía de este modo hablar alegóricamente de la suerte, del azar que rige el cosmos, la vida; no de bibliotecas tal y como las conocemos y disfrutamos. En este sentido, los archivos literarios (entendidos en todas sus variables) también cumplen un papel de gran importancia en el universo, y su protección -particularmente jurídica- es necesaria y urgente en aquellos de naturaleza pública. Sigue leyendo