Síndrome de Stendhal

Cómo empezar sin darle el pésame a los madridistas. Ya tiene que ser lo suficientemente duro eso del fútbol como para ver que a tu equipo le caen dos goles en el Camp Nou, aun con el taconazo de Benzema, que vio la jugada de la misma forma en que toda jugada quiere ser vista alguna vez en la vida -como Jay Gatsby observando a Daisy Buchanan en El Gran Gatsby– y que acabó convirtiéndose en el único gol merengue. O, mejor dicho, en el único gol de Cristiano, que no está pasando por su mejor momento. Porque si hay algo seguro es que Cristiano jugaba mucho mejor hace unos meses, cuando estaba con Irina.

Si bien es verdad que no me gusta la prensa deportiva ni la prensa rosa, he de decir que me han sorprendido dos artículos que he leído sobre ella: sobre Irina. Uno, de Carlos Malpartida -del que no sé mucho, y al que no recuerdo cómo descubrí-, y otro de Javier Orrico -que tiene un blog en Periodista Digital-. Los dos son textos delicados y devotos que te hacen ver a la modelo rusa con otro criterio, y te hacen escribir con otras manos. Cuando los lees, crees comprender que la belleza es de tez morena y ojos claros; y que Cristiano lo que realmente está haciendo es pagar por sus errores. Sigue leyendo

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