Walt Whitman, el poeta que odiaba los gimnasios

(Texto original publicado en Esquire)

¿Quién dijo que a un poeta no se le daría bien escribir sobre cuidados masculinos? Porque, hasta donde yo sé, nadie en el mundo podría hacerlo mejor. Es verdad que poco se parece un soneto a una crema facial, pero como escribió Roberto Bolaño en Los detectives salvajes, “hay momentos para recitar poesías y hay momentos para boxear”. Y, si el cuerpo se constituyó desde el principio como uno de los mejores temas del artista, habrá siempre un buen motivo para depositar en ellos nuestra confianza.

Algo así es lo que debieron pensar en The New York Atlas cuando ficharon a Walt Whitman para que escribiese una serie de artículos sobre salud masculina y entrenamiento personal en 1858. Habían pasado ya dos años desde la publicación de su poemario más conocido, Hojas de Hierba, y el autor norteamericano se sentía preparado para abordar los tópicos más recurrentes del imaginario colectivo. Lo haría bajo el pseudónimo de Mose Velsor, que sonaba más varonil, y en sus columnas trataría temas tan interesantes como el sexo, el deporte o el alcohol. Sigue leyendo

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Interrogatorios, o cuando Dashiell Hammett y Carlos Barral acabaron en el banquillo

(Texto original publicado en Esquire)

Pocas cosas sientan peor que una mala pregunta. Esas que se formulan con malicia y doble sentido, que no hacen otra cosa que perjudicar y confundir al que escucha. Esas que tienen la intención de fastidiar, para que nos entendamos, y que surgen en el momento menos oportuno, como cuando te has dado de bruces contra el suelo y a alguien se le ocurre cuestionar si te has hecho daño. A nadie le gustan, en realidad; y, si existen, es por el placer que supone dar una buena respuesta.

Da igual quién seas, la cantidad de series policíacas que hayas podido ver, lo confiado que te creas: siempre va a haber alguien que te saque de tus casillas con una pregunta comprometida, como cuando tu jefe te pide los informes atrasados o tu novia deja caer que pronto será vuestro aniversario. Todos somos vulnerables, hasta Dahiell Hammett, padre de la novela negra norteamericana y antiguo detective privado, que sobre el tema tenía que saber un poquito. Su caso, desde luego, fue curioso. Sigue leyendo