Rafael Alberti siempre estuvo ahí

(Texto original publicado en Esquire)

Cuando llegas a una edad determinada, escapar de los problemas se vuelve insoportable. Da igual lo pequeños que sean o la fuerza de voluntad que hayas reunido, siempre encontrarán la manera de tocarte las narices. Parece, incluso, que la única solución sea afrontarlos, porque sabes que son duros de roer y a ti se te está cayendo la dentadura; pero, al mismo tiempo, quieres mandarlo todo al infierno y reírte entre silbidos. En realidad, huir de los problemas es el problema más importante de nuestra época. No por la cobardía y la falta de heroísmo que supone, sino por la vergüenza y los conflictos que genera. Al fin y al cabo, las calamidades nunca llegan solas, y evitarlas del todo se está volviendo una misión imposible.

El destino no se puede cambiar. Si esquivas un contratiempo ahora, ya se encargará otro de chocar contigo en el futuro. Por ejemplo, si has decidido dejar de beber alcohol para llevar una vida sana, ya se encargarán tus amigos de hacerte lidiar con borrachos durante toda la noche. No hay bien que por mal no venga, podríamos decir. Y, si no, deberíamos preguntarle a Rafael Alberti. Sigue leyendo

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Conversaciones que nunca tuve con Tallón

“Los lectores deberían limitarse a leer a sus autores favoritos, y nunca intentar conocerlos” Juan Tallón, El váter de Onetti.

En cierta ocasión tuve la oportunidad de conocer a Mario Vargas Llosa. Fue en 2008, cuando vino a Tenerife para representar su obra Las mil noches y una noche, y mi inconsciencia literaria me llevó a estrecharle la mano a un desconocido al que, en apariencia, mi madre admiraba. Fue un apretón de manos inercial, preludio de una duda tan existencial como era: ¿y este quién es, mamá? 

Probablemente su respuesta estuvo bien medida, pues ningún testigo intimida más que un escritor, pero cuando este marchó calle abajo y le pregunté -con un poco de mala fe tardía- por qué no se había sacado una foto con él, ya no supo qué contestar. Sigue leyendo