Hago público

Dime quiénes son tus ídolos y te diré quién eres. O tus enemigos, si prefieres; aunque hay ocasiones en las que diferenciarlos resulta imposible. A mí me ocurre, por ejemplo, con Pedro J. Ramírez. Con el Pedro J. de ahora, digo; ese armador que fue arponero, ese tuitero de entreguerras que agradece suscripciones en vez de ensañarse con el debate sobre el estado de la nación; ese director que ahora gasta menos papel, menos caracteres y menos cumplidos, pero que en otra época se encargó de “Crónica de la semana” para ABC, criticó legislaturas, presidentes y corrupciones; y jamás estuvo amordazado.

El Pedro J. de ahora, repito, no me gusta. Desde que Unidad Editorial -grupo al que pertenece El Mundo- lanzara la plataforma digital Orbyt en 2010, su discurso fue cambiando: se hizo más comercial, menos combativo; ahora que prepara su proyecto en El Español no tiene tiempo sino para una carta a la semana y muchos -pero que muchos- agradecimientos en Twitter. Y este modelo, siento reincidir, a mí no me atrae. O, por lo menos, hasta hace un par de días no me atraía. Sigue leyendo