El debate a cuatro y el pabellón de afásicos de Oliver Sacks

En la década de los ochenta, el neurólogo y escritor Oliver Sacks describió la reacción de un grupo de afásicos que veía por la televisión un discurso de Ronald Reagan. Los sujetos, que debido a su trastorno no eran capaces de entender las palabras del presidente, no pararon de reír durante toda la retransmisión; pues, a pesar del déficit que sufrían, eran especialmente sensibles a los gestos y a la expresión corporal del político. Ya lo afirmaba Nietzsche: «Se puede mentir con la boca, pero la expresión que acompaña a las palabras dice la verdad». Y ni las muecas ni los tonos falsos son capaces de esconderla.

Después del debate electoral de anoche, cargado de elementos visuales tan acusadores como las cartulinas de Albert Rivera, no puedo evitar preguntarme cómo hubiesen reaccionado los mismos pacientes del pabellón de afasia de Sacks; partiendo de que a ellos es imposible convencerlos o engañarlos mediante argumentos. ¿Hubiesen estallado en carcajadas con alguno de los candidatos o hubieran acabado desconcertados? Sigue leyendo

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Filosofía aplicada: Por qué Pablo Iglesias tendría que haberle regalado al rey la colección de “Star Wars” y no la de “Juego de Tronos”

El buen cine siempre tiene un tufillo a filosofía. La evidencia es clara si pensamos en las históricas películas de Stanley Kubrick, Francis Ford Coppola o Christopher Nolan; pero sobre todas ellas existe una saga que conforma uno de los mejores manifiestos ideológicos de la gran pantalla: las seis entregas de Star Wars, que transcurren a lo largo de dos ciclos diferentes (las tres películas originarias se rodaron entre 1977 y 1983, y las tres que constituyen la precuela entre 1999 y 2005), suponen la evolución constante de una doctrina propia que abarca desde las teorías de Rousseau hasta las de Kant, pasando por el anarquismo, las ideas liberales y el capitalismo; así como por las ventajas y desventajas de los sistemas parlamentarios, la libertad y la democracia. Sobre el tema hay escrita una publicación muy interesante titulada La ideología de Star Wars, del profesor Luis García Tojar; y varios artículos relacionados con el fenómeno fan, que nunca dio por buenos los últimos filmes.

El noúmeno fan, si acaso Kant hubiese sido un filósofo del siglo XXI aficionado al cine, sería «aquello que no puede ser reconocido por medio de la intuición sensible» del espectador; y en Star Wars esas eran las habilidades sociológicas de George Lucas, que creó de la nada un complejo imperio galáctico tan ordenado como las Ficciones de Borges. Sigue leyendo

Síndrome de Stendhal

Cómo empezar sin darle el pésame a los madridistas. Ya tiene que ser lo suficientemente duro eso del fútbol como para ver que a tu equipo le caen dos goles en el Camp Nou, aun con el taconazo de Benzema, que vio la jugada de la misma forma en que toda jugada quiere ser vista alguna vez en la vida -como Jay Gatsby observando a Daisy Buchanan en El Gran Gatsby– y que acabó convirtiéndose en el único gol merengue. O, mejor dicho, en el único gol de Cristiano, que no está pasando por su mejor momento. Porque si hay algo seguro es que Cristiano jugaba mucho mejor hace unos meses, cuando estaba con Irina.

Si bien es verdad que no me gusta la prensa deportiva ni la prensa rosa, he de decir que me han sorprendido dos artículos que he leído sobre ella: sobre Irina. Uno, de Carlos Malpartida -del que no sé mucho, y al que no recuerdo cómo descubrí-, y otro de Javier Orrico -que tiene un blog en Periodista Digital-. Los dos son textos delicados y devotos que te hacen ver a la modelo rusa con otro criterio, y te hacen escribir con otras manos. Cuando los lees, crees comprender que la belleza es de tez morena y ojos claros; y que Cristiano lo que realmente está haciendo es pagar por sus errores. Sigue leyendo